La realidad supera la ficción. Al menos esto ha ocurrido en la presente edición de la  Mostra de Venecia, en la que por vez primera en sus setenta años de historia, tres películas documentales se abren paso hacia el León de Oro. The Unknown Known (Errol Morris), Sacro Gra (Gianfranco Rosi) y Summer 82, When Zappa come to Sicily (Salvo Cuccia), son los tres metrajes que están rompiendo moldes. Y es que, lo que en una película de ficción se nos antoja imposible, en el mundo documental nos parece verosímil. No existe solución y el cine lo sabe, lo sabemos todos. Por eso hele aquí, en el universo de lo probable, de lo real, se comienza a valorar un tipo de cine que, siendo ficción, tan sólo narra la realidad, un género que en sus inicios no gozó de mucha popularidad pero que hoy en día resulta tan sorprendente como el que más.

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El cine documental ha conocido pocas épocas tan saludables como la actual, cuando incluso las películas de ficción han de plegarse ante su capacidad y su competencia. Esto se lo debemos en gran medida a sus técnicas narrativas no exclusivamente didácticas, a su tempo, a su montaje y a su mejor planificación, aunque sobre todo, se lo debemos a genios como Malik Bendejelloul (1977).

Hace un año que el cineasta sueco decidió rodar una película que, siendo documental, llamó la atención por su estructura y enfoque rompedores. Rodado entre Estados Unidos y Suráfrica, Searching for Sugar Man nos imbuye en la búsqueda de Sixto Rodríguez, cantautor que en los años setenta se hizo un emblema popular en Suráfrica por suponer un estandarte contra la represión y el apartheid, y donde se alzó diez veces como disco de oro, llegando a vender medio millón de copias. Natural de Detroit, Rodríguez consiguió vender en Estados Unidos apenas seis discos, lo que llevó al artista a sucumbir ante la idea de que nunca se consagraría como músico. Convertido en albañil y padre de familia, los ecos de la vida de este hombre desconocido por su público africano, les llevó a esbozar las más rocambolescas historias de su fallecimiento, con dramáticas imágenes de Rodríguez volándose la cabeza ante el descontento del público o muriendo víctima de una sobredosis en algún motel.

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Imagen de Searching for Sugar Man, producida por Red Box Films,Passion Pictures, Canfield Pictures, Documentary Company, The, Hysteria Film, Saperi Film, Sveriges Television (SVT) y YLE Co-Productions, distribuida en España por Avalon Films. Todos los derechos reservados.

El montaje del documental, su gran acierto, establece como premisa la búsqueda de un mito desaparecido, fallecido por la incomprensión. Durante cuarenta minutos el público da por sentada la muerte de Rodríguez hasta que a mitad del metraje, se desvela que todo cuanto hemos dado por supuesto es en verdad falso. Expuesto en el mismo orden en que le fue contada la historia a Bendjelloul, la película es la narración de las pesquisas que llevaron a Stephen Segerman y a Craig Bartholomew Strydom a dar con el paradero de Rodríguez.

En 1996 un propietario de discos (Seguerman), conocedor del cantante y su primer disco, Cold Fact, es reclamado por una discográfica para elaborar un ensayo introductorio para el segundo de sus discos, Come from reality, en su primera edición surafricana. En su ánimo por descubrir la identidad de Rodríguez, su proveniencia y su devenir, decidió lanzar un globo sonda en forma de pregunta “¿anda algún detective musicólogo escondido por ahí?”, Y aquel fue el punto de partida.

En 1997 el periodista Craig Bartholomew Strydom cogió el testigo de Segerman, y elaboró su propia hoja de ruta. Viajó a Londres, a Ámsterdam, pero ningún lugar mencionado en sus canciones parecía conducir a Rodríguez, hasta que “Inner City Blues” le dio la clave geográfica que buscaba: Dearnborn. Situado en Michingan, Dearnborn le llevó a Detroit, la ciudad de la Motown, de Marvin Gaye y del productor del álbum. Ya habían dado con él, por fin podría averiguar cómo había muerto Rodríguez, aunque lo que descubrió fue realmente revolucionario, ya que Sixto Rodríguez seguía vivo.

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Imagen de Searching for Sugar Man, producida por Red Box Films,Passion Pictures, Canfield Pictures, Documentary Company, The, Hysteria Film, Saperi Film, Sveriges Television (SVT) y YLE Co-Productions, distribuida en España por Avalon Films. Todos los derechos reservados.

A partir de entonces, el documental transcurre de manera meteórica, como un delta de  permanentes meandros que nos conducen a Rodríguez, a quien todos habíamos dado ya por muerto. Su presencia, su voz y sus conciertos en Suráfrica con posterioridad a 1997, no sólo nos demuestran que Rodríguez sigue vivo, sino que su éxito se ha acrecentado con los años. Rodeado de  limusinas, alfombras rojas y programas de televisión, en Johannesburgo Sixto Rodríguez sigue siendo una leyenda, una leyenda que no acababan de creerse sus propios compañeros en la construcción, a quienes los hoteles de lujo y los estadios repletos les parecen demasiado para un albañil acompañado por su guitarra.

La historia de este hombre célebre, que rehúsa dormir en una cama de hotel para que nadie tenga que trabajar por su culpa, emocionó a la opinión pública y al mundo del cine. Ganador de un Oscar y de un BAFTA, también obtuvo el reconocimiento del Director’s Guild of America, del Producer’s Guild of America, del Writer’s Guild of America, del American Cinema Editors y de los International Documentary Association Awards. Este vuelco insólito para un documental tan sólo da cuenta de que el trabajo bien hecho, como el de Malik Bendjelloul, es capaz de hacer de un género que se creía en decadencia, un formato en plena expansión.

El documental ha renacido, eso ya es una realidad. Esperemos que, al igual que Sixto Rodríguez, su vida sea larga e imparable.

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