confesiones en todo es cine

 

Título original: Confessions (Kokuhaku)
Dirección: Tetsuya Nakashima
País: Japón.
Año: 2010
Duración: 106 min.
Género: Drama.
Reparto: Takako Matsu, Masaki Okada,  Yoshino Kimura, Yukito Nishii, Kaoru Fujiwara, Ai Hashimoto.
Idioma: Japonés.
Montaje: Yoshiyuki Koike.
Guión: Tetsuya Nakashima.

 

 

 

Yuko Moriguchi (Takako Matsu) no puede seguir adelante… Volver a clase cada día, después de perder a su hija está acabando con ella. Y no sólo es porque falleciera en las mismas instalaciones del colegio donde da clase. No. Como les confiesa a sus alumnos durante su último día, lo que no puede comprender ni perdonar, es que hayan sido dos de sus mismos pupilos los que acabaran con la vida de su pequeña hija Manami.

Tal y como ella expone, es su labor hacer que sus alumnos aprendan siempre una lección, y pese a dejar sus identidades en el anonimato, Yuko les informa de que ha inyectado sangre contaminada de sida en la leche que han tomado los alumnos A y B. Sus reacciones serán bien distintas: mientras que  el alumno A continua su rutina, siendo señalado continuamente por sus compañeros, el alumno B deja la escuela, y encerrado en su casa, se niega a aceptar que existe algún remedio para su condena. Aún así, no todo es lo que aparenta. A través de monólogos en boca de los distintos protagonistas – Yuko, el alumno A y el alumno B – se irán descubriendo las motivaciones y los desencadenantes que acabaron con la vida de Manami.

No podemos negarlo, es complicado enfrentarse a una película japonesa. Bien sea una terrorífica cinta de espíritus saciando su venganza, o dramas como el que nos ocupa, su visión de aspectos tan elementales como la vida, el honor o la familia chocan con nuestros ideales occidentales. La película no oculta esas diferencias, las alaba con una historia cruel e inflexible, con unos planos estáticos, casi eternos; con una narración íntima, cadente y violenta; y sobre todo, con un desenlace tan cruel como cabal.

confessions en todo es cine
Imagen de “Confesiones”, producida por DesperaDo Hakuhodo DY Media Partners, Licri, Nippon Shuppan Hanbai (Nippan) K.K., Sony Music Entertainment, Toho Company y Yahoo Japan; distribuida en España por Mediatres Estudio (2011). Todos los derechos reservados.

Es inevitable dejarse arrastrar por las emociones tan sutilmente mostradas que calan hondo en la vida de los protagonistas. La propia Yuko, ahogada por el vil asesinato de su pequeña, intenta inculcar una última enseñanza a esos alumnos que no han sido investigados por la policía. Y aunque los hubieran descubierto, nada habría pasado para ellos, dado que la legislación japonesa exime de toda responsabilidad criminal hasta los catorce años.

Si el acoso escolar es un tema que ya pasa desapercibido con naturalidad, sólo hace falta imaginar que en una cultura tan fascinada por la muerte, esta impunidad puede convertir a jóvenes en asesinos de primera línea. Evidentemente la pena que impone Yuko a sus alumnos es desmedida, pero, ¿estamos consiguiendo hacer entender a acosadores, víctimas y consentidores la verdadera magnitud del conflicto? No parece que sea así cuando son tantos los casos que no sólo copan las portadas de periódicos, si no que tocan directamente a gente de nuestro círculo más cercano.

Laureada con multitud de galardones en los Premios del Cine Japonés, la cinta no pudo pasar el corte de los Oscar como película de habla extranjera, pero recogió un sinfín de críticas positivas… O más bien impactadas.

Que nadie se espere una película fácil, nada positivo de las aulas escolares está reflejado en este film. Poco a poco, y con cada aportación de los protagonistas, se verá al descubierto una secuencia de atrocidades, que acabaron con dos chavales bebiendo leche infectada de VIH. ¿Será la muerte de Manami una justa lección para los alumnos A y B?

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