a ciegasTítulo original: Blindness
Dirección: Fernando Meirelles
País:
Canadá, Brasil, Japón.
Año: 2008.
Duración: 121 min.
Género: Thriller.
Reparto: Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Danny Glover, Gael García Bernal, Yusuke Iseya, Don McKellar, Joe Pingue, Sandra Oh.
Guión:
Don McKellar.
Producción: Téléfilm Canada, Asmik Ace Entertainment, Bee Vine Pictures, Movie Central Network, Rhombus Media, Alliance Films, O2 Filmes, Ancine, BNDES, Corus Entertainment, Fox Filmes do Brasil, GAGA Communications, IFF/CINV.   Guimarães 
                                                                                  .

No nos engañemos: adaptar al cine un ensayo de un premio Nobel no es tarea fácil. No quiero decir que resulte demasiado caro, complicado o largo… me refiero a esa sensación que debió sentir el equipo, como un cosquilleo continuo en la nuca, algo que te hace revisar varias veces hasta el café del apuntador, una presión que sin embargo, en cuanto ves la película editada, desaparece de inmediato.
La película nos presenta una simple historia: una epidemia de ceguera afecta desde una primera víctima hasta alcanzar a  toda la ciudad. Recluidos en cuarentena en un antiguo psiquiátrico y custodiados por el ejército, los afectados tratan de acostumbrarse a sobrevivir en esa nueva situación. En particular, una mujer, que no está ciega, acompaña a su marido en esa pesadilla, tratando mantener a salvo su secreto.
Es fácil comprender que José Saramago, autor de la obra en la que se inspira esta cinta (“Ensayo sobre la ceguera”), fuese reacio a la adaptación cinematográfica de un ensayo tan bien valorado por crítica y público. Él mismo declaró para el New York Times en el 2007: “Siempre me resistí porque es un libro violento sobre la degradación social y no quería que cayera en manos equivocadas”. Tras distintos encuentros con el director y los productores, Saramago aceptó que se hiciera esta versión, sabiendo que el tratamiento de su obra era el mejor.
Mucha gente tacharía esta película de ser demasiado extrema, en ocasiones incluso ofensiva, pero nada más lejos de la realidad. Cuando haces cola frente a la taquilla del cine, dispuesto a ver esta película, sólo puedes plantearte que, de estar ciego te costaría orientarte, saber dónde estás, incluso tendrías suerte si no tropiezas con algún mueble o caes por las escaleras que creías conocer. Pero esta película te enseña que estar ciego puede hacer tambalear el amor entre marido y mujer, puede hacer que algunos tiendan a abusar de otras personas que sufren su misma desgracia, te hace plantearte que no estamos preparados para tan impresionante cambio en nuestra vida.
La actuación de Julianne Moore no defrauda en la película, sabe mostrar a la perfección que no estar ciego no es para ella una salvación, que sobre ella se atenazan el miedo por sucumbir a la infección y la obligación de atender a su marido, y cómplice de su secreto, y al mismo tiempo velar por el resto de afectados sin desvelar su secreto. Desde el primer momento, la fotografía de la película te invita a sentir el miedo a lo desconocido de los personajes. Con un color blanco, velado, prácticamente como una niebla que impregna cada momento de la película te hace introducirte en ese clima de desesperación que envuelve la acción. Es de agradecer que la película no recurra a esos efectos tan de moda, como flashbacks o monólogos explicativos para tratar de explicar quién es quién en la cuarentena y por qué actúan como actúan. Tampoco se echa en falta una doble visión de la historia, filmando en lo que parece un búnker metálico en el que están los líderes políticos y militares del Pentágono, para añadir más dramatismo patriótico a la historia. El final… podrían haber arriesgado tanto como Saramago en su Ensayo. Esta película puede estar orgullosa por demostrar que no necesita añadir ni quitar nada en ella. Simplemente, consigue mantener en ti una tensión y empatía que hace que en varios momentos mientras ves la película, te frotes los ojos para comprobar que sigues viendo, y poder respirar tranquilo hasta el próximo parpadeo. Porque esta película te enseña a tener miedo, no de lo que no puedas percibir y te amenace a tu alrededor, sino en lo que estando dentro de ti, sólo consigues advertir cuando no puedes ver.

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