Conocer a Juana Macías resulta toda un descubrimiento. De complexión menuda, su voz es leve pero, como todas las mujeres trasgresoras, su verbo es firme. La cordialidad y cortesía que desprende no son óbice para que esta mujer de ideas claras, lleve la batuta de la dirección y haya sido ganadora de un Premio Goya. Lleva años dedicándose a la dirección y en su haber cuenta con más un centenar de premios, galardones y distinciones por su trabajo. Con su juventud y su nutrido currículum como docente, guionista, directora y cortometrajista, Juana Macías presenta ahora Embarazados, una película que rodará en los próximos meses y que contará con Paco León y Alexandra Jiménez como protagonistas. Nos encontramos con la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas en Madrid, en una sala repleta, donde el bullicio oculta nuestro tono de voz. A pesar de ello, comenzamos nuestra entrevista con garbo, consiguiendo que la estimulante conversación de esta mujer rompa toda barrera del sonido. El silencio se hace con el espacio y todos la escuchan. La directora toma la palabra.

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Lucía Tello Díaz.- ¿Cómo nace  la idea del guión de  Embarazados?

Juana Macías.- La idea de Embarazados surge, primero, de la mi experiencia personal, del proceso de ser madre, así como de la del resto de los guionistas que participan en el guión; también viene de observar mucho lo que hay a mi alrededor, Embarazados es una película muy generacional, en la que hablamos de gente de treinta y tantos a cuarenta y tantos que son mis amigos, la gente que conozco. De ahí parte la idea, de la realidad.

LTD.- La temática bien podría ser abordada como un drama y, sin embargo, su enfoque es cómico, ¿cómo se transforma la realidad en comedia?

JM.- Pues esa transformación viene de la distancia desde la que se miran las cosas. Cuando se vive un proceso como el que se está narrando, que es el querer tener un hijo y no poder, y que haga falta acudir a la fecundación in vitro, o lo que sea, se ven las cosas muy diferentes. Desde dentro, la situación se vive de manera muy dramática, y con ella se podría haber hecho un dramón. Pero hay ciertos aspectos, ciertas obsesiones, ciertas paranoias y ciertos surrealismos cotidianos en los que, si te distancias un poco para verte a ti mismo haciendo estas cosas, te das cuenta de que ese material da para una comedia. Y desde ahí es desde donde está vista esta historia.

LTD.- Después del éxito de Planes para mañana, ¿cómo se enfrenta a Embarazados?

JM.- Ésta es mi segunda película. En la primera tenía esa cosa de ser primeriza, como cuando tienes el primer hijo, que piensas a ver qué va a pasar y no sabes cómo vas a reaccionar. Pero ahora tengo el problema de que creo que ya me lo sé, y es como el segundo embarazo. Además la primera fue muy bien acogida, me quedé muy contenta con el resultado, con buenas críticas y, sobre todo, porque hizo que me encontrara con mucha gente a la que le había llegado la película, a la que le había emocionado, y eso para mí fue muy bonito. Los protagonistas eran mujeres y era una película vista desde la perspectiva de esas mujeres, y sí que me encontré mucha gente que nunca había visto esos personajes en el cine y que, sin embargo, se sentía muy identificada con ellos.

LTD.- ¿Qué nexo de unión tiene Embarazados con tu primer largometraje?

JM.- Embarazados es un reto que vivo con mucha ilusión, y que tiene muchas cosas en común con Planes para mañana, aunque el género sea distinto. Ambas tienen esa conexión con la realidad, esa sensación de que conozco a los personajes. Lo único es que también está bien reírse de uno mismo, siempre que consigas hacerlo. Con Embarazados pretendo conseguir que ese humor tan cercano se refleje en la pantalla; en eso estamos trabajando, llevo ensayando con los actores todo lo que hemos podido y encontrando esa línea entre la realidad y el absurdo de la realidad.

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LTD.- Supongo que esto implicará ciertos retos, ¿cómo funciona el tomar como referente la propia realidad y estar apegada a ella a la hora de elaborar un guión?

JM.- Yo creo que tiene algo bueno y algo malo. Dentro de lo malo estaría esa falta de distancia que necesitas para escribir. Lo bueno es que tienes mucho material. En estos personajes hay mucho de gente que conozco, hay mucho donde coger. También puedes hacer una película sobre un tema del que te documentes y que conozcas, como algo histórico, pero de momento, para mí aquí hay mucho material por explorar –ríe-.

LTD.- Además el reparto es muy conocido y tiene nombres muy queridos por el público, como el de Paco León, Alexandra Jiménez, Karra Elejalde o Ernesto Sevilla. Respecto a los protagonistas, ¿León y Jiménez estuvieron en el proyecto desde el principio?

JM.- A la hora de elaborar el guion, pensábamos más en los personajes, y no tanto en los actores. Sin embargo, antes de terminar el proceso de escritura Paco sí se incorporó al proyecto, porque yo le conocía y creía que podía ser un Fran, que es el personaje que interpreta, estupendo. Más allá de lo que ha hecho hasta ahora, este personaje es un poco distinto a otros que ha interpretado, pero Paco León tiene mucho talento para la comedia, no sólo para el tipo de comedia que ha hecho hasta ahora, sino para otro tipo mucho más contenida y realista. Y Alexandra vino después. Todo el reparto es muy importante en la película pero ellos dos, que son los protagonistas, me importaban muchísimo, sobre todo, para mí era importante que compartieran el sentido del humor. Alexandra tiene una capacidad para pasar del drama al humor de manera muy rápida, no es de esas actrices que anda todo el tiempo haciendo payasadas, sino que está muy seria y, de repente, con una mirada te hace partirte. Esa sutileza va a quedar muy bien. Además con Paco la pareja va a funcionar muy bien, hay química –sonríe-.

LTD.- La temática es algo muy actual: una pareja que quiere concebir pero se le presenta imposible por medios convencionales. Esta situación está muy en boga en una sociedad en la que, de hecho, muchas empresas proponen congelar los óvulos a sus propias trabajadoras

JM.- Lo de congelar los óvulos me parece algo absolutamente surrealista, como política de conciliación es lo menos cercano a algo natural. En la película se habla mucho de esta especie de desnaturalización del hecho de ser padres y madres; en España es muy difícil atreverse, si eres mujer, a tener un hijo y tenerlo pronto, porque tu carrera profesional hace que te plantees qué va a pasar; y la estabilidad económica, los horarios de trabajo, y muchas cosas. La solución no puede ser: “no te preocupes, a los veinte te congelas los óvulos y ya a los cuarenta y cinco lo miras a ver”, como si fuera una cosa física únicamente, que no lo es. Hay una edad en la que es lógico tener hijos y, de lo que deberíamos darnos cuenta, es que es la sociedad la que tiene que adaptarse a eso y no al contrario. Al final es la productividad la que prima por encima de la razón. Aunque estas medidas parezcan “de buen rollo”, porque además en Estados Unidos es carísimo hacerlo, vamos a separarnos un poco y veamos si este buen rollo es algo que nos beneficia o si es algo que nos está metiendo más en el agujero.

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LTD.- Estas medidas que afectan directamente a la mujer, se traslucen en todos los órdenes de la empresa y de la  industria. En el cine, por ejemplo, la situación de la mujer directora es mucho más compleja que la del hombre director

JM.- Ser mujer directora, o productora y guionista, es ahora mismo igual que hace diez años. Las estadísticas son las mismas, hay un 15% de mujeres directoras y ese porcentaje no sube. Independientemente de que el cine español vaya mejor, eso se mantiene así. Pero no sólo en España, en Estados Unidos y en otros muchos países también sucede. El porqué es complejo. Tiene un componente social, lo mismo pasa en el mundo de la empresa, que hay muchas menos mujeres directivas que hombres; tiene un componente laboral, es decir, la conciliación es muy complicada, y probablemente tener un hijo implica renunciar a ciertas circunstancias como un ascenso o promoción. Supone o tener que bajarte un poco del carro, o seguir tu vida como si no hubieras tenido un hijo, que también es la otra opción, los que tienen hijos y parece que no se han enterado. Al final quién cría a los hijos, ni los hombres ni las mujeres porque están trabajando. Es una realidad muy marciana la que estamos creando, en la que la economía es lo que prima por encima del sentido común. Pero el porqué hay menos mujeres detrás de las cámaras, también es una cuestión cultural: hay muy pocos referentes. Para que una chica que está estudiando, que hay muchas, diga que quiere ser directora de cine, ¿qué referentes  femeninos encuentra? Muy pocos. Si preguntas cuáles son tus directoras favoritas, te contestará que dos, frente a muchísimos hombres. Además de menos referentes y menos facilidades, también hay menos confianza. Todavía cuesta romper tabúes. Yo soy vicepresidenta de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas), y de lo que nos damos cuenta, a través de distintos estudios, es que cuesta mucho que esto cambie. Parece que está cambiando más de lo cambia en realidad, si nos atenemos a las cifras. Además, es algo complejo porque, si no hay mujeres guionistas y los papeles femeninos los escriben hombres en un gran porcentaje, ahí hay algo que nos estamos perdiendo, en la configuración del tipo de personajes. No significa que las mujeres escriban un tipo de personajes y los hombres otros distintos, pero si todo lo escriben los hombres…

LTD.- La perspectiva cambia

JM.- Claro, la perspectiva, las experiencias, la formación, lo que interesa… Es complicado. Yo también he dado clases y es difícil que una mujer diga “quiero ser directora”; lo normal es que diga “a mí me gustaría, si se puede…”, dando por supuesto que va a ser más difícil. Hay una parte importante que atañe a la confianza, se piensa que no puede ser. Y al final lo que proyectas acaba por cumplirse, si te visualizas es más fácil que consigas hacer las cosas. Pero es un tema que no tiene fácil solución.

LTD.- Como cineasta ¿cómo ve el cine español en la actualidad?

JM.- El cine español actualmente está muy convulso, muy desmontado. Por un lado, hay fenómenos que son excepcionales y muy buenos, y que de hecho han dado películas que están conectando con el público, lo cual es muy importante; pero por otro lado, hay cero apoyo institucional, no estamos hablando de subvenciones sino en general apoyo a la cultura y al cine. Hay mucha gente que no puede poner en marcha proyectos y que no sabe cuáles son los parámetros para hacerlo. Se ha pedido que se cambie el modelo, pero realmente no se ha planteado un modelo nuevo. Es decir, vale que se reduzcan las subvenciones pero que se aumenten los incentivos. Al final el cine es una industria, tiene un componente económico que es muy importante, aparte del cultural.

LTD.- Finalmente, desde su doble condición de guionista y directora, ¿está abierta a rodar películas con guiones ajenos o prefiere seguir la senda de rodar guiones propios?

JM.- Perfectísimamente podría dirigir películas que no fueran guiones míos, de hecho, alguno de los cortos que he rodado, que he hecho muchos, tenían un guión que, en origen, no era mío. Lo que sí creo que tiene que hacer un director es hacer suya la historia de alguna manera, aportar su visión sobre esa historia; no es tanto lo que cuentas sino desde qué perspectiva lo estás contando. Eso puede estar en los planos que usas, la forma en que diriges los actores, el tono que usas, y en muchas otras cosas.

LTD.- Finalmente, y aunque todavía sea un embrión, ¿qué resultado esperas conseguir con  Embarazados?

JM.- En principio, lo que me gustaría conseguir es hacer la película que quiero hacer y que se vea. Al estar apegada a la realidad y a la actualidad, es una película con la que mucha gente va a sentirse identificada, con la que van a conectar, pero para hacerlo tiene que verse, tiene que llegar. Ya por pedir, lo pido todo –ríe-.

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