Tiene una sonrisa amplia y además contagiosa. A pesar de su trepidante calendario y de los innumerables proyectos que tiene entre manos, Alexandra Jiménez despliega una simpatía a prueba de cansancio. Con la prensa de medio Madrid al borde de la extenuación, por esa mezcla de tumulto, calor veraniego y prisa, Alexandra se abre paso ente la multitud con una expresión candorosa y amable, con la que subraya que bajo los flashes y las cámaras, late con fuerza su inmensa humanidad. Su jersey fucsia de angora parece una metáfora de su propio carácter, atrevido y cálido; franco y resuelto. Lo es cuando se acerca al sofá para llevar a cabo la entrevista, la última de una mañana palpitante, realizada cuando los electricistas y el resto de operarios desmontan lo que ha sido escenario de una gran presentación. Con ella hablamos entonces de Embarazados, la propuesta de Juana Macías cuyo rodaje está a punto de comenzar. Entre idas y venidas, sonido de herramientas y un obstinado taladrador, nos sumergimos en una inteligente conversación con una de las actrices más queridas de nuestra pequeña y gran pantalla. No importa cuánto truene el instrumental del equipo eléctrico: las carcajadas que suscita el genio de Alexandra Jiménez, rugen aún más.

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Lucía Tello Díaz.- ¿Cómo entraste en el proyecto de Embarazados?

Alexandra Jiménez.- La verdad es que me pelee para ir a buscarlo. Estábamos un domingo en casa, habíamos comprado los periódicos, y en los suplementos había una entrevista a Paco León. Por casualidad, al final de la entrevista hablaba del proyecto de Embarazados, en el que decía que estaban buscando a la actriz. Cuando lo leímos me dijeron: “¿Por qué no pruebas? Total, no vas a perder nada”. Así que llamé a mi representante y él se encargó de buscar a Juana; él me consiguió una prueba, la hice y aquí estoy. Ha sido todo un paso tras otro pero de una manera muy curiosa, porque si aquel día Luis en casa no hubiera leído el artículo, no me hubiera enterado; y el equipo no tendría por qué haber caído en mí como opción para el papel. Ha sido como una búsqueda mía hacia ellos –ríe-.

LTD.- Sí, una búsqueda muy activa…

AJ.- Exacto. Y me han hecho caso –ríe-. Hoy lo he estado pensando, estaba el cartel aquí colgado y de repente fui consciente de que ya es una realidad; no he podido evitar pensar que a veces la vida es muy sorprendente. En ocasiones pruebas cosas sin mayor pretensión, y las logras. El problema está cuando pretendes demasiado, como sucede con los embarazos, cuando te obsesionas es cuando empiezan los problemas.

LTD.- Es cierto que, a veces, dejar que la vida fluya te conduce hacia el lugar al que tenían que ir las cosas

AJ.- Sí, absolutamente.

LTD..- ¿Cómo definirías a tu personaje, Alina?

AJ.- Alina es una mujer con una vida muy sencilla, muy acomodada, muy tranquila; tiene una relación con Fran desde hace doce años. Todo va bien, se quieren muchísimo, están muy unidos. Ella tiene un trabajo que, aunque no le llena del todo, está bien; hasta que de repente se plantean la paternidad y les dicen que están llegando tarde. Se dan cuenta de que han estirado tanto la etapa de adolescencia eterna, este limbo en el que muchas veces nos vemos envueltos todos, que cuando llegan a la siguiente etapa, se ven fuera. Ella está premenopáusica y él tiene los espermatozoides bajos y anormales. Ahí se encuentran con el problema de concebir. Todos sabemos que hoy en día hay mil maneras de quedarse embarazados, hay un montón de opciones, pero esta circunstancia también te posiciona en un lugar en el que tienes que tomar decisiones muy importantes. Es ahí cuando se dan cuenta de que, sin saberlo, están en puntos muy diferentes. Es un despertar para el personaje de Alina, es el ahora o nunca, es el coger el toro por los cuernos, saber que va a cambiar su vida para siempre pero entender que es verdaderamente lo que quiere; por fin sabe que hay algo que quiere en su vida, siendo consciente de la edad que tiene y que no puede alargarlo mucho más.

LTD.- ¿Y qué es lo que tiene el guion de Embarazados para que te hayas decidido a participar en la película?

AJ.- Es un guion muy interesante, sobre todo el cambio que supone saber que no puedes hacer lo que creías que sí podías. Aquello que pensabas que tenías todo el tiempo del mundo para hacerlo o que te daba cierto vértigo mirarlo de cara, y que lo has retrasado porque estás cómodo. Me gustaba ese momento en el que de repente te lo ponen delante, y todo es una complicación. Ahí tienes que medirte contra ti misma, es un revulsivo muy grande y un cambio muy importante. Y ese cambio en el personaje me parece muy bonito, porque son dos mujeres en una.

LTD.- Pensar en  la concepción como una contrarreloj resulta un poco agobiante

AJ.- Sí, es un tema que nos agobia –reímos-, es un aspecto que también se trata en la película, cómo nos agobia a todos, a mujeres y a hombres. Somos una generación en la que todo se ha retrasado, y no es nuestra culpa, por lo menos no del todo: en parte es nuestra responsabilidad y en parte no. La sociedad misma está haciendo que inevitablemente tengamos que alargar esta etapa, porque para empezar ni los trabajos son lo suficientemente estables, ni nada te garantiza nada, y por lo tanto el planteamiento de formar una familia lo vas retrasando. Es absurdo planteártelo antes. Por otro lado, somos lo que somos, biológicamente somos así. Por lo tanto, estamos un poco desajustados, hay algo que tira para un lado, y otras fuerzas que nos tiran para el otro, y nos pillan a todos en medio, en esta especie de limbo extraño.

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LTD.- No es un escenario muy alentador

AJ.- La parte positiva, de la que también habla la película, es que hay un millón de métodos para poner una solución si llegas más o menos tarde, tanto si te encuentras con tu pareja, o bien sola… Hay tantas posibilidades como personas en el mundo.  Y esto es un poco lo que cuenta la película, que no tiene que ser de una manera convencional, hay millones de maneras de hacerlo y todas son válidas. A todo esto, Embarazados es una comedia –ríe-.

LTD.- Cierto, y además con dos cómicos de primer orden

AJ.- Creo que los dos estamos como locos por empezar a rodar ya, pero lo que hemos experimentado en los ensayos ya ha funcionado. Además creo que los dos teníamos la intuición de que iba a ser así. No sé por qué pero, a veces lo intuyes, piensas en esa unión y ya sabes que funciona. Y así fue, empezamos los ensayos y desde luego funciona. Además tenemos un humor muy parecido, nos reímos mucho. Estamos ilusionados, estamos nerviosos, estamos muy de la mano y vamos a permanecer así durante todo el rodaje. Así que creo que va a ser precioso.

LTD.- Este año ha sido una etapa de mucha actividad para ti, con muchos rodajes e incluso te hemos visto con Toni Garrido presentando la retransmisión de la gala de los Oscar…

AJ.- Sí, aunque es una anécdota circunstancial. Fue interesante porque a mí estas cosas me dan mucha vergüenza, nunca pensé que me iba a atrever a superar cierto grado de pudor que a veces tengo de hablar en público. En ese sentido fue muy bien, porque era un tema mío personal, “tenía” que hacerlo. Es como ponerme a cantar, me da pavor, pero acabo de rodar Los miércoles no existen de Peris Romano, y es una película en la que he cantado. Pero lo cierto es que, con lo que más cómoda me siento, es con la actuación. Si me das a elegir prefiero el cine, aunque en televisión me lo he pasado muy bien. Además hacer televisión es muy difícil, estás menos respaldado, te encuentras más a la intemperie, y tienes que tener una cantidad de recursos. Me parece el medio más difícil que hay, y el que menos se valora. Personalmente lo que más me gusta, no sólo como espectadora sino como actriz, es el cine. Pero sí, ha sido un año en el que he tenido que hacer de todo, y en el que me he enfrentado a cosas que me daban miedo, sobre todo lo de cantar, y eso está muy bien –ríe-.

LTD.- ¿Cómo ha sido la experiencia de cantar?

AJ.- Afortunadamente hemos tenido ensayos con los músicos de la película, que son dos, un chico y una chica, que son increíbles y que están en la función de teatro. Ellos aparecen en escenas y cantan. Es un concepto distinto de cine, la música está en la cabeza de los personajes y del espectador, forma parte de la historia, pero tan pronto como aparece, desaparece. Es muy bonito, tengo ganas de que se vea, y eso que la terminé ayer.

LTD.- ¡Vaya calendario!

AJ.- Sí, estoy feliz –ríe-, además tengo pendiente una película de Leticia Dolera. Bueno, lo de Leticia es una brutalidad. Protagoniza la película, la dirige ella, la ha escrito ella, la ha montado ella… Todo lo ha hecho ella. Es alucinante. Lo de Leticia es un mundo aparte. Después de eso hice Anacleto: agente secreto, con Javier Ruiz Caldera, con Imanol Arias de Anacleto, que es tal cual. Yo hago de Katia, la novia de Adolfo, (Quim Gutiérrez), que es su hijo. También fue muy divertido hacer una película de acción –ríe-. Y después de rodar Anacleto me metí en Los miércoles no existen, la que he comentado de Peris Romano, que es una película más coral, diferente, en la que la música cobra mucha importancia.

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LTD.- Después de ese calendario y tal variedad de papeles, es difícil pensar que quede algún reto para Alexandra Jiménez…

AJ.- Sí, sí que queda, está interpretar en otro idioma, que tiene que ser súper difícil, ya lo es en tu propio idioma, así que imagino que en otro tiene que colocarte en otro lugar. También dirigir, dirigir me encantaría, es algo que me obsesiona bastante desde hace tiempo, pero es algo que requiere mucha seriedad, tiempo y estudio. Primero me gustaría formarme, pero sé que me gustaría mucho hacerlo en algún momento de la vida. Otro reto sería irme a Estados Unidos, que no lo descarto, o hacer un drama, aunque no llega. Eso sí, he tenido la oportunidad de participar en el corto que ha hecho Silvia Abascal como directora, titulado No digas nada, y es un gran drama, junto a Carmelo Gómez que ha sido otro gran sueño cumplido. Y ahí me he desquitado, porque es un drama intenso.

LTD.- Qué año…

AJ.- Sí, es una locura, he hecho de todo –ríe-. La verdad es que me apetece hacerlo todo, por supuesto, pero me voy planteando las cosas más a corto plazo, adaptándome a las cartas que tengo que en cada momento. Ahora mismo son éstas, que son maravillosas, no tengo queja alguna, y las voy a jugar. Y más adelante, ya veremos.

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