amigosTítulo original: Amigos…
Dirección: Borja Manso y Marcos Cabotá
Guión: Borja Manso y Borja Cobeaga
Intérpretes: Ernesto Alterio (Diego), Diego Martín (Santi), Alberto Lozano (Víctor), Carolina (Goya Toledo), Miranda (Manuela Velasco).
Productor: Eduardo Pérez, Álvaro Agustín.
Productor ejecutivo: Luis Manso, Carolina Lotsberg
Dirección de producción: Luis Fernández Lago
Director de fotografía: Mario Montero
Director artístico: Javier Fernández
Música: Sergio de la Fuente
Cásting: Carmen Utrilla, Marga Rodríguez
Vestuario: Teresa Mora
Montador: Juan Carlos Arroyo
Estreno en España: 8 de julio de 2011

Una herencia. Tres amigos. Un solo ganador. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar para obtener la millonaria recompensa? Esta es la pregunta que subyace en la nueva película de Borja Manso y Marcos Cabotá, Amigos…, una buddy movie reciclada y reconvertida en comedia de situación, a la que precede un formidable éxito, incluida la obtención del Premio del Público de la pasada edición del Festival de Cine de Málaga.

La historia nos adentra en el concepto sui generis que de amistad tiene un grupo de jóvenes treintañeros, Nacho, Santi, Diego y Víctor, quienes mantienen desde la infancia un perpetuo rifirrafe de competitividad, apuesta y envite. La vida parece contravenirles cuando Nacho fallece, y deja pendiente un juego postrero para sus amigos: uno de los tres será heredero de su suculento patrimonio (valorado en diecisiete millones de euros), si es capaz de obtener el mayor índice de share televisivo antes de que el año concluya.

A partir de entonces sus hasta ahora amigos (Ernesto Alterio, Diego Martín y Alberto Lozano), lucharán a muerte para lograr la consecución del desafío póstumo de Nacho, y atraer para sí el mayor número de audiencia posible. Para ello se inventarán las más delirantes historias, o crearán los más exaltados personajes. Diego (Alterio), un arquitecto serio y comedido, será capaz de introducirse en un programa de tele-realidad para regalarle al espectador excéntricas frases sazonadas con el humor de Manso y Cobeaga (hilarante “soy gótico desde que visité la catedral de Burgos”).

Por su parte Santi (Martín), cínico y embaucador, convence a Miranda, una ayudante televisiva (Manuela Velasco), de que sus orígenes son peruanos –ni más ni menos que de la población “Pichurri”-, renegando de familia, de país y hasta de madre, con tal de conseguir sus trabajados minutos de gloria catódica.

Finalmente Víctor (Lozano), melindroso, casado y con un hijo, se verá envuelto en comprometidos asuntos del hampa, que le arrojarán –en sentido literal- a la carretera, y le harán perder su casa, su familia y a su hijo. Un atraco televisado, una ceremonia de Nochevieja y una femme-fatal dispuesta a todo con tal de conquistar para sí una triza del apetitoso bocado (Goya Toledo), completarán esta comedia risueña, narrada a contrarreloj y respetuosa, sin embargo, con el tempo necesario para su asimilación y disfrute.

Con una dirección de fotografía magnífica (impecable trabajo el de Mario Montero), que incluye una de las escenas nocturnas capitalinas más espectaculares de la filmografía patria, y con un plantel de lujo (sólo la calidad de sus secundarias es muestra inequívoca de su gran acierto), a este filme le sobra, no obstante, algo de saña y desmesura, y una dilatación excedida en su recorrido final. La fiebre del oro de este western warholiano redunda demasiado en el universo televisivo, cuya morfología y códigos siempre resultan excesivos, dejándose traslucir este carácter, si bien en clave  crítica, a lo largo de todo el metraje.

Pese a algún que otro puntual decaimiento argumental, Amigos… es una comedia que funciona y además muy bien; con un plantel inigualable, en el que se cuenta con unos intérpretes inmejorables y creíbles, con un dominio técnico inigualable, una banda sonora espectacular e inaudita, y unos recursos extraordinarios. Es obvio que Manso y Cabotá, como ya lo hicieran Sánchez-Arévalo, Serrano, Cobeaga, Velilla o Santiago, pertenecen a esta remesa de jóvenes directores altamente cualificados, que conocen a la perfección los resortes de la comedia, entregándole a la audiencia una película mayúscula que sorprenderá gratamente al público espectador.

Así las cosas, cabe de nuevo realizarse la misma pregunta… ¿Hasta dónde llegarán por ganar la apuesta? Vayan al cine y lo descubrirán.

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