Massy Tadjedin. Apunten el nombre porque algún día esta realizadora de Teherán será más que la rúbrica exótica de una firma americano-iraní. Su rompedora fuerza visual y la capacidad narrativa de sus guiones sin fracturas son los causantes de que se haya  suscitado en mí, a estas alturas y a estas horas, una emoción como pocas veces lo consigue la generalidad de las películas contemporáneas. Son escasos los elegidos para conmover, y exiguas las oportunidades de volver a sentir esa satisfacción que hace que se reincida una y otra vez en la adicción al cine, aunque la mayor parte de las consumiciones sean desagradables y las hagamos sin gusto, sólo por el hecho de calmar una afición que a nuestro pesar se ha convertido ya en enfermedad.  Y ha sido Massy Tadjedin quien ha conseguido mantener en un intacto vilo a mi conciencia, deseando cada minuto de los escasos noventa que dura su película, que me ofreciera más y más. La cinta que ha logrado tal empresa es Sólo una noche (Last night), título presentado en la sección oficial del Tribeca Film Festival en 2010 y el cual provocó que la taquilla norteamericana apenas vacilara cuando fue proyectada en la gran pantalla. Pero no nos engañemos, cuándo ha sido esto óbice para que una película, como la opera prima de Tadjedin, sea una pequeña obra maestra.

Después de años ejerciendo de guionista, Tadjedin, que se crió en California y estudió Literatura inglesa en Harvard, decidió poner imágenes a sus pensamientos de la mano de cuatro ases que no podían sino entregarle un póker, Kiera Knightley, Sam Worthington, Eva Mendes y Guillaume Canet, cuatro actores de muy diversas procedencias y países, con métodos interpretativos tan dispares como sus acentos, que sin embargo emocionan con su claridad, su atractivo, sus debilidades y sus vilezas.

keira knightley and sam worthington last night
Fotograma de Sólo una noche (Last night), película distribuida en España por Vértice Cine © 2010 Nick Wechsler Productions, Westbourne y Gaumont. Todos los derechos reservados.

La historia a priori no puede resultar más sencilla. Un matrimonio joven y bien avenido, formado por Joanna (Knightley) y Michael (Worthington), discute una noche por una compañera de trabajo de éste, Laura (Eva Mendes), con quien él congenia especialmente y de cuya unión se desprende una química sensual irrefutable. O no tan irrefutable. Michael niega la evidente atracción mutua y se va con Laura de viaje de negocios a Filadelfia, dejando a Joanna en Nueva York sabiendo que ha reaccionado desmedidamente. Sin duda su marido la quiere. Entre arrepentida y autodecepcionada, Joanna decide comprar un café temprano, encontrándose por el camino a Alex (Canet), amor de su vida en el pasado, francés y escritor como la joven, que ha llegado a Nueva York para entrevistarse con su editor y que sólo dispone de un día para estar con ella. Como una relectura de Antes del amanecer de Richard Linklater, pero menos intelectualizada y más adúltera, esta pareja irá hilando y deshilando una telaraña emocional en la que ambos quedarán atrapados, y en la que la tentación y la conciencia se emplearán a fondo para sobrevivir a una lucha sin cuartel de la que sólo una quedará con vida.

knightley and guillaume canet last night
Fotograma de Sólo una noche (Last night), película distribuida en España por Vértice Cine © 2010 Nick Wechsler Productions, Westbourne y Gaumont. Todos los derechos reservados.

A 150 kilómetros de Manhattan, en un ostentoso hotel de Filadelfia, Laura y Michael harán lo propio, bosquejando una infidelidad que suena mejor en sus cabezas y en la que el impúdico lenguaje sin cortapisas irá definiendo y allanando el camino para su decisión final. Sea cual sea. Sin arrepentimientos.

Sólo una noche es una extenuante lucha dialéctica que agota a sus participantes pero que mantiene perplejo al espectador, esperando que alguien vislumbre la decisión adecuada, una sentencia en la que la vía correcta no siempre es la más moral, y en la que pensar en el compañero es la mejor manera de convertirle en oponente.

sam worthington and eva mendes
Fotograma de Sólo una noche (Last night), película distribuida en España por Vértice Cine © 2010 Nick Wechsler Productions, Westbourne y Gaumont. Todos los derechos reservados.

Paradójica, adulta, emocional y muy sensual, a esta cena de parejas encadenadas no le faltará alcohol sin freno, un alcohol que no enturbiará las decisiones a tomar ni la lucidez con que finalmente ninguno las tomará. De tono vacilante, en ella no se encuentra la frialdad de Closer (2004, Mike Nichols), ni humores vacuos como en Noche loca (Date night, 2010 Shawn Levy); el Nueva York de Sólo una noche no es un simple spot publicitario, sus mujeres no son meros maniquíes y los hombres se plantean la promiscuidad sin compromiso. Una película en la que nadie recuerda a Worthington en Avatar, ni tan siquiera como voz de Call of duty; en la que Mendes no es un apéndice de Los otros dos (2010, Adam McKay), y en la que Canet y Knightley, Knightley y Canet, vuelven a demostrar su competencia ofreciendo lo mejor de ellos mismos.

Una coproducción francoamericana que devuelve la paz a quienes aman el  buen  cine. Y a las mujeres que lo hacen.

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