Todo aquello que está debajo de la tierra el tiempo lo sacará a la luz del sol.

Horacio

Queridos amigos de Todo Es Cine:

Un placer volver a estar con todos vosotros. Comenzamos un nuevo mes y, con él, traemos una nueva reflexión. Esta vez analizamos Sin malos rollos (2023, Gene Stupnitsky).

La historia nos lleva a un lugar costero donde Maddie (Jennifer Lawrence) es una chica que se ha quedado sola, sin familia. Aunque trabaja y tiene de herencia de su madre una preciosa casa, debe dinero y le embargan el coche, el único medio que tenía para poder pagar sus deudas. Sin su coche, se queda sin su medio de salir adelante. Su amiga Sara (Natali Morales) y su marido intentan ayudarla, pero aunque le buscan un trabajo, no encuentran el adecuado. Mientras trabaja de camarera, yendo en patines de un lado a otro, realiza una búsqueda y encuentra en internet una oferta de trabajo curiosa. Unos padres (Matthew Broderick y Laura Benanti) han puesto un anuncio en el que ofrecen un coche a una chica que ayude a su hijo de diecinueve años.

Seducida por la idea de tener un coche, Maddie se presenta en su vivienda con los patines, y allí encuentra a unos padres ricos muy preocupados. Le preguntan su edad y, aunque Maddie tiene 32, les convence para que le den una oportunidad y ellos aceptan.

Maddie acude al refugio canino en el que Andrew (Percy Becker) colabora. Cuando la ve, como chico tímido, no logra hablar con ella. Maddie intenta ganárselo, pero lo único que consigue es ser rociada con spray, ya que el joven piensa que lo quiere secuestrar. Las insistentes veces en que Maddie intenta acercarse a Andrew hacen que salga todo mal. O no tan mal… Esa historia es para vosotros.

De esta película me llama la atención lo particular de estos dos personajes. Aparentemente tan dispares, no solo en edad, pero tan iguales en otras cosas. Cada uno descubre en el otro las carencias que tienen, pueden hablarse sin tapujos y abrir su corazón. Son dos adolescentes, que no han salido de ese estadio; con sus apegos, sus dependencias y sus miedos han configurado sus vidas.

Aprender a salir y aprender a madurar es la única solución. Por eso, todo aquello que está debajo de la tierra el tiempo lo sacará a la luz del sol.

Con todo el cariño, feliz febrero desde La Mecedora.

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