La soledad y el sentimiento de no ser querido es la más terrible pobreza.

Teresa de Calcuta

Queridos amigos de Todo Es Cine:

Un placer volver a estar con todos vosotros. En este mes de agosto, como cada mes, volvemos a traeros de un especial, y esta vez se trata del verano y todo lo que ello conlleva. Yo he escogido una película dirigida por Hirokazu Kore-eda, De tal padre, tal hijo (2013).

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Imagen de De tal padre, tal hijo, distribuida en España por Golem © 2013 Amuse, Fuji Television Network y GAGA. Todos los derechos reservados.

La historia nos lleva a Tokio, a la vida de una familia japonesa compuesta Ryoata (Masaharu Fukuyama), su mujer Midori (Machiko Ono) y su hijo de seis años Keita (Keita Ninomiya). Los tres viven en perfecta armonía, la pareja tiene medios y cría a Keita en una maravillosa atmósfera de bienestar, dándole una educación exquisita. El niño se pasa el tiempo ensayando en su piano, intentando agradar a su padre. Pero esta armonía se ve truncada con la llegada de una noticia, Keita no es hijo suyo, al nacer fue cambiado en la clínica y es otra familia la que tiene a su verdadero hijo. Al principio ninguno quiere aceptar que sea ni siquiera verdad. Se ven con los abogados y conocen a los verdaderos padres de Keita.

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Imagen de De tal padre, tal hijo, distribuida en España por Golem © 2013 Amuse, Fuji Television Network y GAGA. Todos los derechos reservados.

La familia que ahora tiene a su hijo está compuesta por Yudai (Rirî Furankî “Lily Franky”) un padre un poco informal, máxime en comparación con Ryoata, y Yukari (Yôko Maki). Ambos tienen a Ryusei (Shôgen Hwang) y a otros dos hijos más. Intentan intercambiar a los niños lo antes posible, ya que Ryoata encuentra similitudes con su hijo natural: es fuerte como él, grande, y es de “su sangre”. En cambio la madre sigue queriendo a su pequeño Keita, a quien ha criado. Yudai es un padre más bien dedicado a su familia, le gusta jugar y salir a divertirse con ellos; sus hijos le adoran, incluido Ryusei, que aunque no sea suyo, se ha criado con él. El llevar a los niños cada uno a su respectiva familia, hace de ellos unos desgraciados, y es peor para Keita, ya que Ryusei se escapa y siempre regresa a su casa. El otro es más obediente, y además también ha visto que en su casa su padre le ha dejado de lado, se siente triste y abandonado.

Like Father, Like Son
Imagen de De tal padre, tal hijo, distribuida en España por Golem © 2013 Amuse, Fuji Television Network y GAGA. Todos los derechos reservados.

La película sigue y, aunque parezca un melodrama, es una película agradable que no os dejará indiferentes, seguro que os gusta. Esta película nos da la oportunidad de reflexionar, en este caso, sobre un aspecto concreto, el del apego, y el debate de si es más fuerte la crianza o la sangre. Cada uno tendrá su opinión, pero en la película el director acierta al ofrecernos los aspectos de una vida, la de los niños, en este caso Keita, quien se cría con una madre y un padre a los que adora; ellos forman un todo y es difícil, por mucho que digan que los otros son sus padres, que ellos cambien ese apego, pues los niños ya tienen formadas sus personalidades y también establecidos sus roles, su cariño, el amor a los suyos.

Por eso, y como reza la máxima, la soledad y el sentimiento de no ser querido es la más terrible de las pobrezas.

Con todo el cariño, y que os quieran mucho, mucho.

Feliz agosto desde La Mecedora.

1 comentario

  1. Mery Weather 12 agosto, 2015 at 2:17 pm

    Responder

    ¡Qué ganas de verla!

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