¿Habéis pensado alguna vez que, si no fuera por todos, nadie sería nadie?

Queridos amigos de Todo Es Cine:

 

Un placer volver a estar con todos vosotros. Empezamos mes y, con él, la reflexión acerca de una nueva película. Hoy vamos a analizar Mamá a la fuerza (1939) dirigida por Garson Kanin.

Imagen de ‘Mamá a la fuerza’ © 1939 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados.

La historia nos lleva a Nueva York en Navidad. Polly Parrish (Ginger Rogers) es una chica de gran belleza a la que le han hecho un contrato temporal en unos grandes almacenes. Al estar en Navidad, le traen una carta donde le comunican que ha terminado con su empresa. Polly habla con su compañera, por si ha corrido la misma suerte, pero ella se queda. Polly entonces le cuenta lo precaria que es su situación, no tiene familia, vive en un pequeño apartamento y ahora se queda sin trabajo. Yendo hacia su casa ve a una mujer mayor que deja a un bebé en la puerta de un hospicio. Enseguida se conmueve con la situación del bebé y le pide que no lo haga, pero la mujer le explica que el niño no tiene madre y que estará mejor atendida por la institución. Polly lo recoge del suelo y, cuando los responsables del hospicio abren la puerta, la ven con el niño en brazos.

Imagen de ‘Mamá a la fuerza’ © 1939 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados.

Ella mira al bebé y, bajo el influjo de un flechazo instantáneo, empieza a responder como una autómata a todas las preguntas que le hace el personal de Servicios Sociales. Les da su nombre, su dirección e incluso el lugar donde trabaja. Cuando termina, deja al bebé en brazos de una enfermera y se va.

Imagen de ‘Mamá a la fuerza’ © 1939 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados.

Pero la vida da muchas vueltas, y esa misma noche un compañero de trabajo le ofrece asistir con él a un concurso de baile amañado con el que cada uno puede ganar veinte dólares. Ella no lo piensa, necesita el dinero. Al mismo tiempo, David Merlin (David Niven), hijo del dueño de los grandes almacenes, recibe a un respondable de Servicios Sociales, quien le comunica que Polly había dejado a su bebé, seguramente obligada por haberse quedado sin trabajo esa misma mañana, al no poder hacerse cargo de él. Pero el niño está mejor con su madre, insisten, y David decide volver a ofrecerle el puesto a la joven y se compromete a darle una ayuda extra para que pueda quedarse con su hijo. Cuando Polly se dirigía al concurso de baile, le dejan el niño en su casa, empezando entonces la aventura que es para vosotros.

Imagen de ‘Mamá a la fuerza’ © 1939 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados.

Aunque es una comedia, Mamá a la fuerza invita a la reflexión. Es un pequeño cuento, una historia de Navidad con moraleja, y deja entrever que todos estamos interconectados. Personas que no tienen familia encuentran a otras personas que también están solas, y juntas pueden formar una bonita historia. A veces, la providencia viene envuelta en pañales.

Por eso ¿habéis pensado alguna vez que, si no fuera por todos, nadie sería nada?

Con todo el cariño en una época especial, desde La Mecedora.

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