Somos el paisaje de nuestra infancia

A.Teiner

Queridos lectores y amigos de Todo Es Cine. Ante todo quisiera felicitar a nuestros estupendos padres en su día, y para que todos podamos hacernos una pequeña idea de lo importante que esta figura es en la vida de todas las personas, vamos –si lo deseáis- a comentar unas películas que, espero, sean de todo vuestro agrado. Empezamos.

Primero, y como felicitación especial a mi padre, os hablaré de Cinema Paradiso (1988, Giuseppe Tornatore), un film que nos lleva a la vida de Toto (Salvatore Cascio), un niño pequeño que en la Italia de posguerra, se queda huérfano con su madre y hermana. Son malos tiempos, muy malos, el hambre, la pobreza, la falta de todo, hasta de humanidad, hacen que el niño encuentre en Alfredo (Philippe Noiret) y en el cine, sus mejores aliados. Con la distracción del cine, va experimentando una vida, unas vidas, que no tienen nada que ver con la suya. El cine es lo que tiene, que te lleva a otros mundos radiantes, intrépidos, llenos de aventuras. Por otra parte, y es algo que también nos llama la atención, Alfredo se hará el padre de Totò, intentará enseñarle, educarle, darle valores y, cuando se convierta en adulto, le guardará en una caja de hojalata todos los besos que se fueron cortando por la censura. Nunca el amor debería ser cortado.

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Imagen de Cinema Paradiso – Copyright © 1988 Cristaldifilm, Les Films Ariane, RAI 3, TF1 Films Production, Forum Picture . Distribuida por Lauren Films. Todos los derechos reservados.

La siguiente película que os traigo es Pájaros de papel (2010), en ella Emilio Aragón nos viene a referir la España de hace unos años, también malos tiempos para todos, máxime para los niños. En ella uno de estos niños, Miguel (Roger Príncep), se queda huérfano; junto a él Jorge (Imanol Arias), es un padre que se queda huérfano de hijo, (ya que no existe nombre para los padres que han perdido a sus hijos). Jorge acoge, pese al dolor de reemplazar un hijo biológico por otro del corazón, a Miguel. Le ayuda, le reprende, le enseña, hasta que ese niño aprende a decir “padre” a gritos en una estación de tren.

Seguimos y, aquí, nos vamos a relajar un poquito, yéndonos a Un paseo por las nubes (1994, Alfonso Arau). Esta película nos lleva a una familia, los Aragón, cuya hija se queda embarazada en su regreso al hogar. En ese tiempo y lugar, Victoria (Aitana Sánchez-Gijón), no se atreve a enfrentarse a su familia por miedo, aunque sabe que es el lugar en el que se le ama. En el camino conoce a Paul (Keanu Reeves), quien se ofrece a hacerse pasar por su marido y futuro padre de la criatura. En todo esto, vemos a un padre enfadado por el buen nombre y el honor de su familia, Alberto (Giancarlo Giannini), pero sobre todo a otro padre, don Pedro (Anthony Quinn), abuelo de Victoria, al que no le es nada extraño ni ajeno, e intenta por todos los medios que esta nueva circunstancia cuaje. Con su experiencia y ayuda, hace más con buenas palabras, que todos los improperios de su hijo Alberto. Al final, con la cosecha y con el baile sensual de Victoria, nos sentimos como en casa. Es una película bonita, con estupendos actores en la que al final, aunque las cosas se estropean, queda la fuerza de todos para seguir adelante.

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Imagen de “Pájaros de papel” – Copyright © 2010 Versátil Cinema, Globomedia, Antena 3 Films y Sociedad Don Quijote de Castilla La Mancha. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Os he mencionado por encima las clases de familias que tanto hoy en día como siempre, han existido. La figura parental, tanto de padre como de madre, a veces la ha suplido un familiar, un amigo, uno solo de los padres, los abuelos, y lo han hecho lo mejor que han podido, y con el mejor de los sentidos: el sentido común. Pero hoy, al ser el día del padre, he preferido centrarme en historias que hablasen de él. De la figura paterna no se habla tanto como de la materna, es distinto en principio, pues biológicamente también lo es, aunque sea importante para el buen crecimiento y maduración del ser humano. Entiendo, y en estas películas queda patente, que a veces no puedan estar con nosotros por fuerza mayor, y sea uno de los progenitores el que se haga cargo; pero cuando están, deben entender que la paternidad responsable es algo importantísimo, no es una obligación, es tomárselo como una gran aventura, la aventura de la vida. Nada es fácil, a los hombres se les ha atribuido históricamente cualidades de fortaleza, de duros, y no saben lo importantes que son para sus hijos. Los niños se ven reflejados, son parte de ti y tú parte de ellos. A veces una palabra, estar cerca cuando necesitan algo, no sólo por asuntos problemáticos, sino una mano en los deberes, saber qué amigos les gustan y quiénes no, una partidita al fútbol, todo eso lo valorarán tanto, que algún día te dirán ¿te acuerdas de aquella vez que…?, y tendréis esa complicidad que sólo los buenos amigos tienen.

A veces los hijos no ven lo que tienen delante, lo que sus padres valen, pero no merece la pena preocuparse, la vida y la madurez harán el resto. Como bien dijo Mark Twain: “cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que casi no podía soportar que estuviese cerca de mí. Pero cuando cumplí veinticinco, quedé atónito de lo mucho que mi padre había aprendido en siete años”.

Espero que juntos aprendamos todos en este camino, pues somos ese paisaje de nuestra infancia.

Con todo el cariño a todos los padres. Desde la mecedora.

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