La humildad consiste en callar nuestras virtudes y
permitir a los demás descubrirlas

 

Queridos amigos de Todo es cine:

Estamos en un bonito mes, el de noviembre, y en un acontecimiento que no podemos dejar pasar, la felicitación a un gran y joven actor, Leonardo DiCaprio: “muchas felicidades”. Hace poco que ha sacado su nueva película, J. Edgar, dirigida por Clint Eastwood, la cual habla sobre el primer director del FBI. Pero vamos a recordar y dar una pasada por el espectacular currículum de una persona dedicada desde niño a nuestro querido séptimo arte. Le deseamos todos los triunfos desde estas páginas.

romeo and juliet

Imagen de Romeo y Julieta. Bazmark Films, Twentieth Century Fox Film Corporation, todos los derechos reservados

Considero a Leonardo DiCarpio, un personaje un poco “maltratado” por el público, por la Academia y por todos en general. Es un grandísimo actor, pero tiene un inconveniente: es demasiado guapo. Os explico. DiCaprio tiene una belleza que, en ocasiones, no trasmite lo que sus papeles desgarrados y bien interpretados nos deberían comunicar. Con nuestros valores  y atribuciones no lo vemos, parecemos no sentir el dolor, su rabia, no interactuamos con él. Haciendo una pequeña reflexión, considero que a George Peppard le sucedió un poco de lo mismo; estos actores, con su toque de niños, no nos transmiten esa desolación.

Os voy a dar un pequeño regalo, ahora que tenemos en marcha el Concurso Navideño de las doce películas para el año, y a pesar de que yo ya he puesto mis sugerencias, os entregaré los doce títulos de Leonardo DiCaprio que debéis ver. Aunque fue niño prodigio que empezó haciendo series de televisión como Los problemas crecen (lo recordaréis los que tenéis cierta edad), mejor hablamos de su filmografía.

La primera es ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993, Lasse Hallström). En ella DiCaprio hace a la perfección el papel de un niño con retraso mental. Os confesaré que cuando ves la película resulta tan creíble, que uno llega a entrar en el juego que el director nos propone, junto al magnífico Johnny Depp; tal es así que nos llegamos a creer entero al personaje.

Ahora os quiero hablar de Diario de un rebelde (1995, Scott Kalvert), cuya trama es la de un chico con problemas de drogadicción, que debe superar el síndrome de abstinencia con toda su crudeza. Es una grandísima actuación, por lo que os recomiendo verla. En Vidas al límite (1995, Agnieszka Holland), Leonardo DiCaprio da vida a Rimbaud, poeta homosexual con toda la carga dramática que conlleva un personaje atormentado como el suyo.

Con La habitación de Marvin (1996, Jerry Zaks), llegamos a una trama especialmente fuerte, donde encontramos a DiCaprio encarnando a un personaje trágico, mentiroso y ladrón, que gracias a Diane Keaton (maravillosa actriz, en la película enferma de cáncer), quien poco a poco, con su gran humanidad, hace de este “animalillo” un ser humano.

Romeo y Julieta (1996, Baz Luhrmann) es nuestra próxima parada. Aquí, qué os puedo decir, me toca la fibra. Es la adaptación de la obra teatral homónima de William Shakespeare, un autor cuyos escritos son de una grandísima belleza: cómo describe, parece que se percibe el color de las calles, su olor; es un inmenso filósofo y juega como nadie con las palabras. Me imagino que todos conocéis su trama, pero en esta película cambia el lugar, el contexto y el tiempo; como siempre os digo, salvo por el lenguaje, Romeo y Julieta puede ser tan del momento como si pasara realmente en cualquier parte de nuestros países. La muerte de Mercurtio dispara la sensibilidad, te llega. Pero la forma de actuar de Romeo (DiCaprio) y Julieta (Claire Danes), son las mejores interpretaciones de la película; poseen una gran química, hacen que parezca un cuento con mal final, pero que resulta una obra de arte: “mi único amor nació de mi único odio”.

Titánic (1997, James Cameron), ha sido una de las películas más taquilleras de la historia del cine, ganadora de once estatuillas en los Oscar. Es una producción que pierde en casa, es decir, es una película de cine, donde hay que verla con todo su esplendor, sólo en la gran pantalla. Revolutionary Road (2008, Sam Mendes), con esta película parece quitarse todo el endulzamiento que nos dejó la pareja de Kate Winslet y DiCaprio en Titánic. De forma trágica exponen el problema de la falta de comunicación, así como muestran una gran dosis de egoísmo masculino. Pero me atrevería a decir que son una pareja que se complementa, sin duda están en el top ten de la gran pantalla. Con Atrápame si puedes (2002, Steven Spielberg), nos cuentan en clave de humor la historia de un hombre que se hizo pasar por varios personajes para desesperación de la policía, en especial de un agente (Tom Hanks), hasta que terminó formando parte de la propia CIA. Basada en hechos reales, estoy segura de que os entretendrá. El aviador (2004, Martin Scorsese), es una película basada en la vida del piloto, director y productor cinematográfico Howard Hughes, cuyos problemas y trastornos de personalidad no evitaron que tuviera un romance con la gran Katharine Hepburn.

Con Scorsese ya había participado en Gangs of New York (2002), película en la que se nos relatan los comienzos de Nueva York en un tono grotesco y fuerte. A los grandes amantes del cine les encantará. Infiltrados (2006, Martin Scorsese), es una película compleja, en la cual un policía tiene que meterse en el papel del malo pese a ser bueno, siendo el bueno el verdadero malo. Tal es su enrevesamiento que os tendrá en tensión hasta el final.

En Shutter Island (2010, Martin Scorsese), me quiero detener especialmente. Se trata de un thriller en el que te hacen creer que el protagonista es un policía que intenta salvar a una mujer, a pesar de que –y sin desvelaros el final-, en realidad se trata de una isla donde se recluyen a enfermos mentales en la época de los cincuenta. Al igual que en Alguien voló sobre el nido del cuco Jack Nicholson nos puso de manifiesto las malas técnicas que en la época se aplicaban en la psiquiatría, en esta ocasión DiCaprio nos hace ser conscientes de la carga emocional de un actor que transmite como nadie.

Después de tantos personajes con grandes trastornos, problemas, adicciones, enfermedades, creo  sinceramente que se ha hecho poco honor a su incansable y emocionante carrera. Espero que entre todos encontremos todas esas virtudes, las de una persona joven pero con un gran currículum, quien nos ha hecho felices, nos ha hecho llorar y reír. Que este año pueda conseguir esa estatuilla que sin duda, le es de recibo.

Con todo el cariño, espero que os guste la selección de películas que os he recomendado, y que las disfrutemos este próximo año, con otros tantos buenos títulos con los que la industria del séptimo arte nos tiene ya acostumbrados.

Feliz cumpleaños, desde la Mecedora

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