Los motivos por los que una cinta se consagra como película de culto son inaprensibles. A ello contribuyen muchos factores, entre los que destacan el tema, el enfoque, el reparto, el equipo, la banda sonora o incluso una única escena. Don’t look now cumple, sin duda, con todos estos casos, incluido el último, ya que los cuatro minutos y medio de su célebre escena amatoria ha conseguido desbancar en reputación al conjunto de la película. Si está o no justificada la fama de ese fragmento no es algo que se pueda discutir, depende de cada cual, aunque lo cierto es que se trata de una escena inaudita a la altura de 1973 y está rodada de manera impecable. Sin embargo, Amenaza en la sombra es mucho más, constituye un ejemplo de cómo la atmósfera que se crea en una película es capaz de determinar su tono, con independencia de que las escenas en sí no sugieran más que cotidianeidad.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

El director británico Nicolas Roeg aborda un tema espinoso, un drama familiar que predispone a la audiencia a empatizar de inmediato con sus protagonistas. Laura (Julie Christie) y John (Donald Sutherland) son un matrimonio joven y bien avenido con dos hijos. Una tarde, mientras su pequeña juega deambulando por un lago cercano a la casa, se precipita sobre el agua helada y, a pesar de que la intuición de John le hace salir corriendo a rescatarla, no puede hacer nada por salvar su vida.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

Tiempo después, cuando la pareja intenta salir adelante a pesar de la tragedia, la presencia de John es solicitada en Venecia, donde la restauración de una iglesia se va a llevar a cabo bajo su supervisión. Como arquitecto, el viajar a Italia es todo un privilegio, a pesar de que su estancia allí resulta más inhóspita y enigmática de lo previsto. Tanto Laura como John intentan integrarse en la ciudad, visitando restaurantes, aprendiendo el idioma y desfilando entre sus gentes. La Venecia que retrata Roeg es a todas luces umbría, con sus calles húmedas, sus silencios, las sombras y el regusto de una amenaza inaprehensible; todo parece destinado a consternar al espectador, quien intenta dilucidar a qué tipo de peligro se enfrentan sus protagonistas, algo que no se deslinda hasta el final de la cinta.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

En una de sus incursiones por esa Venecia nebulosa, apagada y gris Laura conoce a dos mujeres escocesas, dos hermanas que les observan mientras hablan. Cuando una de ellas tiene un percance y Laura acude a ayudarla, descubre que su hermana, invidente pero dotada de una intuición extraordinaria, puede contactar con su hija. A partir de ese momento, Laura recobra la ilusión, comenzando un despegue anímico que John no comparte.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

Cuanto más se eleva el ánimo de Laura, más apagado parece el de John, quien desaprueba que las dos mujeres se hayan introducido en su vida prometiendo un maná para él inadmisible. El misterio se cernirá sobre él cuando Laura viaje a Inglaterra y John tenga que enfrentarse a las dos mujeres en una Venecia consternada por una cadena de homicidios. El desasosiego provocado por la idea de que Laura haya sufrido algún mal, unido a la profecía autocumplida de que John va a padecer accidente, sumen al arquitecto en un estado de shock emocional que culminará en un clímax inesperado.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

Don’t look now es una rara avis dentro de la filmografía de intriga y terror, con una trama repleta de amor, complicidad y calma. Esto no significa que le falte garra, al contrario, el argumento contempla un crescendoemocional significativo, con una tensión sostenida como solo puede entregar un relato de Daphne Du Maurier (adaptado por Allan Scott, Chris Bryant), autora fetiche de Alfred Hitchcock y creadora de, entre otras, las novelas Rebeca, Los pájaros o La posada de Jamaica.

A todo ello contribuye la fotografía de Anthony B. Richmond, quien consigue brindar una visión fría, desasosegante y amenazadora de una ciudad tan romántica y sensual como Venecia, en esta ocasión acompañada por una excelente banda sonora firmada por Pino Donaggio.

Imagen de Amenaza en la sombra © 1973 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

Y, por supuesto, el thriller puro que despliega Amenaza en la sombra no sería posible sin la tensión que le imprime su montaje, a cargo de Graeme Clifford (posterior editor de The Rocky Horror Picture Show o El cartero siempre llama dos veces). El ritmo a la vez calmo y trepidante de la cinta es uno de los aspectos clave de Don’t look now, causante, ahora sí, de una de las escenas amatorias de ficción (y este matiz es importante) más espontáneas, realistas y sensuales de la historia del cine.

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