La mejor venganza es ser diferente a quien causó el daño.

Marco Aurelio

Queridos amigos de Todo Es Cine:

Un placer volver a estar con todos vosotros. Este mes de febrero, dedicado al amor, os voy a hablar de una película autobiográfica llamada Sing Street (2016) escrita y dirigida por John Carney.

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

La historia nos lleva al Dublín de los años ochenta. Conor (Ferdia Walsh-Peelo), es el segundo hijo de una familia con muchos problemas, la pareja no se lleva bien y, desde el primer momento, tal como cuenta su hermano mayor Brendan (Jack Reynor), las discusiones forman parte del ambiente. También los problemas económicos, los cuales hacen que Conor deba abandonar su colegio privado para ingresar en uno público católico. Allí comienza su particular viaje. Se ve envuelto en una violencia implícita y explícita constante, sus zapatos marrones no siguen el reglamento del uniforme de los alumnos, y le llevan a tener que pasar por la vejación de dejar sus zapatos a la entrada del colegio, e ir en calcetines. Y también al abuso de un compañero, Barry (Ian Kenny), quien viendo en él a un chico sensible y, en principio, vulnerable, comienza a humillarle continuamente. Pero Conor tenía a su hermano, seis años mayor que él, y en su habitación hablan de música y de todo aquello que en casa y en el colegio no puede expresar.

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Conor conoce a un compañero, Darren (Ben Carolan), y este le pone sobre aviso de lo que debe o no hacer en ese ambiente escolar. Allí ve a una chica, Raphina (Lucy Boynton), quien espera todos los días en la escalera, y que a él le parece un ángel. Un día se acerca a ella y, como no podía ofrecer mucho (él tiene quince años y ella dieciséis, además de un novio mayor con coche), decide alardear de un grupo de música, ofreciéndole a la supuesta modelo hacer el videoclip de uno de sus temas. Raphina no presta mucha atención a Conor, pero al final accede a su propuesta. Pero ahora Conor tiene que formar el grupo de música.

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Darren le lleva a casa de Eamon (Mark McKenna), otro chico cuyo padre estaba en proceso de desintoxicación por el alcohol y que vive con su madre, y que tiene varios instrumentos de música, ya que su padre se dedicaba a hacer versiones en celebraciones y bodas. Junto con Ngig (Percy Chamburuka), los cinco amigos empezaron a trabajar. A Conor le cuesta pero todo lo vivido al lado de Raphina le hace formar palabras, frases y música junto con Eamon (que recuerdan a Lennon y Paul McCartney).

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Cada vez que le enseña a su hermano su música, este le va llevando a las canciones y a los componentes de otras bandas de la época como Duran Duran, The Cure, Mötorhead. Y con la nueva remesa de canciones, ellos también cambian su forma de vestir, de pintarse, pues Raphina en el videoclip les pone a todos un maquillaje de la época. Pero esto todavía les traerá más complicaciones a su vida escolar. Todo lleva a Conor a hacerse más amigo de Raphina, ella tiene un sueño, ya que vive en un orfanato de chicas, su padre había sido atropellado ebrio y su madre padece depresión bipolar. Raphina solo quiere salir de allí, irse a Londres y llevar su book para convertirse en modelo profesional. Y todas las veces que el grupo quedaba, se lo comentaba. Bueno, todas las aventuras quedan para vosotros.

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Es una película bonita y agradable, incluso con el trasfondo de violencia y humillación, de unas vidas que parecen tener un desplegable, en el que la historia se repite generación en generación. La frustración por querer salir de esa espiral todavía les lleva a tener más y más violencia, que se quiere aplacar con bebida y otras drogas. Pero aquí hay que señalar lo que la película y John Carney nos quieren contar, y es la creatividad con mayúsculas, eso tan maravilloso que tienen las personas y que, en momentos difíciles, sale y se vuelve la brújula que siempre lleva al norte. Esa resiliencia de alguien que está contigo y cree en ti, y no te pone cortapisas ni te corta tus metas.

Imagen de “Sing Street” © 2016 Cosmo Films, Distressed Films, FilmNation Entertainment. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

La historia refleja el efecto Pigmalión, la profecía que se autocumple, cuando continuamente se insulta a alguien, se le denigra, al final termina siendo aquello cuanto se había pronosticado. Hay que tener cuidado, ya que esa misma persona se vuelve contra otro más débil (aparentemente), cuando al final puede ser ese precisamente el que te pueda salvar.

Por eso, y como reza la máxima, la mejor venganza es ser diferente a quien causó el daño.

Con todo el cariño, feliz san Valentín desde la Mecedora.

1 comentario

  1. Lucía 21 febrero, 2017 at 12:09 am

    Responder

    ¡Buenísimo artículo!

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