En 1941, Frank Capra dirigió Juan Nadie. La obra abre con una placa de un periódico que está siendo destruida para poner una nueva, la del dueño que lo ha adquirido, con el cual las palabras “prensa libre” que identificaban al anterior, pasan a mejor vida.

Imagen de “Juan Nadie” © 1941 Frank Capra Productions. Distribuida por Warner Bros. Todos los derechos reservados.

Quiebras de negocios, pérdidas de empleos, el creciente paro, la pobreza y los códigos morales que quebrantaban las libertades de expresión son cuestiones que conllevó el crack del 29 y que se arrastraron durante muchos años. Este ambiente pesimista y desesperado, en el cual las personas son capaces de cualquier cosa con tal de mantener o lograr un trabajo por muy precario que sea, es en el cual se mueve Juan Nadie, una obra más oscura de lo que habitualmente Capra solía mostrar. En esta y en su comedia negra Arsénico por compasión (1942), el director siciliano se pasó a la competencia, a la Warner. En un intento de no perder su trabajo en el periódico, con el que mantiene a su madre y hermanas, Ann Mitchell se inventa a Juan Nadie y una supuesta carta de suicidio en la cual este individuo, cansado de la situación social y en muestra de protesta se suicidará en Nochebuena a medianoche, tirándose al vacío desde el ayuntamiento. El personaje se vuelve tan famoso que Ann logra su cometido: vender más periódicos, conservar su trabajo y un aumento.

Imagen de “Juan Nadie” © 1941 Frank Capra Productions. Distribuida por Warner Bros. Todos los derechos reservados.

Para personificar al hombre creado contratan  a un vagabundo, un antiguo jugador de béisbol  encarnado por Gary Cooper, quién finalmente termina por creerse su propio personaje. Se convierte en ese hombre individual que representa a todo un pueblo. En su quijotesca lucha contra los gigantes molinos, que en la obra son todos los políticos y sus artimañas, se alza con la victoria.

Imagen de “Juan Nadie” © 1941 Frank Capra Productions. Distribuida por Warner Bros. Todos los derechos reservados.

Un solo hombre contra el sistema corrupto puede vencer si ese espíritu bondadoso, propio de la Navidad, logra extenderse a todo el año y  a todas las personas. Una sociedad que contagiada por el buen hacer de John puede cambiarlo todo, abandonando su general malestar y pesimismo y adoptar una postura bondadosa y caritativa. Un tono que pese a ser más oscuro, es habitual en algunas de sus películas como ¡Qué bello es vivir!,  filme por el que actualmente Capra es más conocido, sin embargo, en su momento no obtuvo una gran acogida.

En  Juan Nadie sobresalen algunos planos como los del mitin final con ángulos inclinados y sombras marcadas que remiten a una estética expresionista.

Destacable es la figura femenina pues es una mujer y su inventiva la que logra que un periódico en horas bajas multiplique sus ventas. Además, su creación, un hombre, es quien puede devolver  a la sociedad  la esperanza perdida. Al menos por Navidad y quién sabe si más allá.

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