est_assassin_posterDirección: Hou Hsiao-Hsien
Guion: Hou Hsiao-Hsien, Chu Tien-wen, Hsieh Hai-Meng,Zhong Acheng
Reparto: Shu Qi, Chang Chen, Zhou Yun, Satoshi Tsumabuki.
Duración: 105 minutes.
País: China.
Música: Lim Giong
Producción: Central Motion Pictures, China Dream Film Culture Industry, Media Asia Films, Sil-Metropole Organisation, SpotFilms, Zhejiang Huace Film & TV.
Estreno: 21 de Mayo de 2015 (Cannes).

The Assassin, o de cómo padecer Stendhal.

Es una ardua tarea no dejarte envolver por la extremada belleza de The Assassin y abstraer tus sentidos dirigiéndolos a crear una actitud global de análisis. La primera reacción al visionar el film es dejarte llevar  por la gran experiencia sensorial en la que Hou Hsiao-Hsien nos envuelve desde el primer minuto con ese prólogo en blanco y negro.

El wuxia -novela de la época de la dinastía Tang- es la base sobre la que el director trabaja en “The Assassin”, pero con una puesta en escena muy personal, denotado ya, simplemente con la elección del formato en 35 mm, logrando una más que libre interpretación del género. No se pretende focalizar la atención en una trama de venganza, si no en la lucha interna de los personajes y como la vuelta a los orígenes reabre antiguas cicatrices. Es en la dicotomía constante en la que se encuentra la protagonista dónde el director aprovecha para explorar los límites de las emociones. El desarrollo de la puesta en escena apoya toda esa teoría narrativa, aplicando un lenguaje directo entre sus planos y el mensaje que se desea transmitir.

Imagen de “The Assasin” © 2015 Central Motion Pictures, China Dream Film Culture Industry, Media Asia Films, Sil-Metropole Organisation, SpotFilms, Zhejiang Huace Film & TV. Todos los derechos reservados.

Imagen de “The Assasin” © 2015 Central Motion Pictures, China Dream Film Culture Industry, Media Asia Films, Sil-Metropole Organisation, SpotFilms, Zhejiang Huace Film & TV. Todos los derechos reservados.

El ritmo es el que demanda la obra, nada se sucede precipitadamente ni se prolonga en exceso, en cada plano secuencia podemos  deleitarnos con la belleza del mismo, así como descubrir diferentes iconologías que armonizan la narración; nada se ubica al azar y todo tiene su significado, necesitamos tiempo para detenernos y movernos por los diferentes espacios de cada plano. Este desarrollo sosegado con planos secuencia, usando con rigor y gusto todos los recursos a favor de la narración, entra en contraposición con las escenas de combate  en las que el ritmo adquiere un tinte veloz, basado en la coreografía más que en la propia dureza de la batalla sin hacer hincapié en el núcleo de la lucha., renunciando por tanto a un elemento clave en el género del wuxia.

Imagen de “The Assasin” © 2015 Central Motion Pictures, China Dream Film Culture Industry, Media Asia Films, Sil-Metropole Organisation, SpotFilms, Zhejiang Huace Film & TV. Todos los derechos reservados.

Imagen de “The Assasin” © 2015 Central Motion Pictures, China Dream Film Culture Industry, Media Asia Films, Sil-Metropole Organisation, SpotFilms, Zhejiang Huace Film & TV. Todos los derechos reservados.

Es digno de reseña el uso que realiza Hou Hsiao-Hsien de los  recursos textiles, donde unos elegante y bellos planos con sedas juegan una labor estética pero aportan significado a la narración, haciéndonos partícipes de esas conversaciones que aparecen veladas,  juega con nuestra propia percepción de la escena, convirtiéndonos en una figura de anclaje Caravaggiesca. Hsiao-Hsien sigue demostrando su firma personal, una autoría basada en la representación de lo real y esta obra no es la excepción.  Sigue sin renunciar  a su regla de no ensayos y proporciona a los actores campo para la improvisación. En este punto es donde se establece una ligera diferencia con sus obras anteriores, al realizar un metraje  en el que el rigor histórico y  una cuidada ambientación es esencial propina que el lenguaje representado sea chino clásico, lo que proporciona límites a los actores a la hora de crear, estableciendo una interpretación basada más en el cuerpo y los valores del silencio que con el propio verbo. Esta equidad y sutileza en la puesta en escena sin subterfugios hace que el director taiwanés siga siendo uno de los autores de referencia de la estela contemporánea.

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