la ultima cimaEra una especie de Cristo en la tierra”
“El primer descubrimiento es descubrir a Dios”
“He llegado a la Cima” fueron sus últimas palabras…
“Su vida vale la pena ser conocida, porque hará mucho bien”
“Fue un don de Dios para nosotros”

Todas estas frases, y muchas más son las que describen a Pablo Domínguez, sacerdote, filósofo, teólogo y Decano de la Facultad de Teología de San Dámaso, que murió a los 42 años cuando hacía montañismo en el Moncayo, a cuyo funeral acudieron más de 3.000 personas, y que era nada más y nada menos, como expresa el narrador de esta película, un buen cura.
La Última Cima quiere romper los tópicos que muchos podemos tener sobre los sacerdotes, tópicos que según queda demostrado en este film, son poco realistas: Pablo es un ejemplo de ello.  Pero como él, hay muchos sacerdotes cuya vida pasa desapercibida porque como dice la frase “el Bien pasa callando”.

La productora Infinito + 1, haciendo alusión a una frase bien conocida que dice: “Uno sólo no puede hacer mucho, pero Dios + 1 es un ejército”, nos conduce de la mano de Juan Manuel Cotelo a través de un camino: la vida de Pablo.  Una vida normal, de un cura normal, que no era ningún héroe, ni famoso, ni misionero, ni exorcista, sino simplemente un buen sacerdote.

A través de los testimonios de su familia, sus amigos, sus compañeros sacerdotes, sus alumnos de la Universidad, sus feligreses, uno llega a conocer a Pablo, incluso a encariñarse con él, hasta el punto de hacérsele tan cercano como un amigo de toda la vida.  Eso sí, un amigo cura.  Un cura que se entregaba a los demás las 24 horas del día, escuchando, confesando, predicando y dando testimonio de su fe sin miedo, Un hombre bueno, inteligente, entregado, lleno de alegría, amor, sencillez y humildad que dejaba huella indeleble en todos aquellos a los que trataba.

Con imágenes de la vida de Pablo, vídeos y testimonios, y sobre todo con mucho, mucho humor, alegría y agilidad, el espectador es invitado a reflexionar sobre la grandeza de Dios, el sentido de la vida, la razón de la existencia de los sacerdotes, el sacrificio, la muerte, la esperanza, la fe, e incluso sobre la “misión que cada uno de nosotros tiene en la tierra”. Y eso da para pensar mucho, ¿no creéis?
Esta modesta producción, con un sencillo anhelo de querer llevar al público la vida de una persona que vivió una vida ordinaria de forma extraordinaria, se ha convertido en la película número 1 en la taquilla española, batiendo en su fin de semana de estreno a supuestos taquillazos como Sexo en Nueva York 2,  triplicando las cifras de recaudación de Robin Hood , y ha logrado que a partir del 11 de junio pueda verse en 50 salas, en vez de en las 4 salas de cine que podía verse hasta ahora.

Yo os invito a que os acerquéis al cine a verla porque no os defraudará, es más, saldréis del cine con una sonrisa prendida en el alma y con la sensación de haber aprovechado bien vuestro tiempo y vuestro dinero.  A mí me ha impresionado muchísimo esta película, porque tiene “algo” que no tienen otras películas y ese “algo” es un soplo de aire fresco que te toca el corazón.  Ojalá vengan más películas como ésta.
Felicidades a Juan Manuel Cotelo por haber logrado una película redonda, perfecta.

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