Tony Kaye, el director anglosajón que nos sorprendió en su debut con la perturbadora American History X, ha estrenado recientemente la que es por ahora su última película, Detachment (cuyo título en castellano es El Profesor). Aún podéis verla en Madrid en los cines Golem (c/Martín de los Heros) en VOSE.

detachment en todo es cine
Detachment. Producida por Paper Street Films, Appian Way and Kingsgate Films. Derechos reservados. Distribuida por Golem España.

Detachment se encuentra lejos, muy lejos de la fuerza narrativa y visual de American History X. La nueva obra de Kaye llega al clímax del melodrama y de la superposición de tópicos en una película que parte de una base aceptable pero desemboca en un resultado mediocre. Si algo salva a esta película del suspenso es una estética que se balancea en la ambigua línea que separa lo innovador de lo pretencioso.

El más que manido argumento, ya tratado en numerosas películas -algunas con mayor suerte que esta- como Rebelión en las aulas (James Clavell, 1967), La ola (Dennis Gansel, 2008), El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) y la también recientemente estrenada En la casa (François Ozon, 2012), entre muchas otras, es ni más ni menos que la enseñanza y la crítica al sistema educativo. Si bien este tema puede resultar efectivo sin demasiadas complicaciones y puede dar pie a una trama satisfactoria, también puede llegar a resultar cargante y excesivo cuando se le inyecta en exceso lo trágico y lo tópico, como ocurre en Detachment. La historia es la de siempre: un profesor sustituto de impecable expediente, a quien no le gusta quedarse demasiado tiempo en el mismo sitio y tiene el don de conectar con sus alumnos, cae en un instituto que alberga a lo peor del distrito –y no sólo en cuanto a estudiantes-. Se encuentra ante un aula llena de jóvenes sin motivación ni educación, algunos presentados como potenciales peligros a la sociedad y otros simplemente ajenos a la cruda realidad. Cómo no, en esta clase también nos encontramos a un personaje imprescindible en este tipo de filmes: el alumno -en este caso, alumna- marginado por sus compañeros y cuya vida hacen imposible una serie de circunstancias, incluyendo su familia. Pero no olvidemos al resto de profesores, todos ellos también castigados por el yugo de la vida: unos se encuentran trastornados por su “deformación profesional” y otros por sus vacías vidas –nadie se salva-. Hasta aquí, nos encontramos ante la sinopsis de prácticamente cualquier película cuya temática sea la enseñanza o incluso la crítica social. Pero Kaye dio un paso más. Muchos pasos más.

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Detachment. Producida por Paper Street Films, Appian Way and Kingsgate Films. Derechos reservados. Distribuida por Golem España.

El profesor, interpretado por Adrien Brody –a veces genial y a veces rayando el histrionismo-, comienza a darnos pistas del rumbo de la película cuando, en su monólogo –el  hilo conductor de la película- comienza a divagar sobre el vacío y la soledad (‘Estoy ido’, murmura sin emoción). Su personaje, un hombre hastiado y cansado de la vida, no sólo tiene un presente frío y turbio sino que también carga con un oscuro pasado. El suicidio de su madre alcohólica, la agonía de su abuelo moribundo metido en un asilo infrahumano o el descubrimiento de traumas familiares son sólo el principio de una serie de catástrofes que quitan toda verosimilitud y credibilidad a un largometraje que, desde el principio, ya resulta difícil de creer.

Henry, el existencialista profesor, para colmo de su surrealista existencia, acoge en su casa a una joven prostituta recién violada, que también aportará su parte de drama y redención a la historia. No le faltan momentos desagradables: sangre, insultos, violencia, gritos e histeria –ojo al personaje interpretado por Lucy Liu, la psicóloga del instituto- se convierten a veces en protagonistas bajo un más que obviamente ficticio velo de cotidianeidad –el resultado de la exageración siempre resulta falso-. Kaye ha tratado de transportar la desagradable aunque genial crudeza de su genial American History X a Detachment, pero esta vez la sensación que aporta es de tedio ante tal sucesión de desgracias.

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Detachment. Producida por Paper Street Films, Appian Way and Kingsgate Films. Derechos reservados. Distribuida por Golem España.

En definitiva, Detachment consigue que durante los algo más de 90 minutos de su metraje (creedme, se hacen largos) no dejes de decirte “¡lo que faltaba!”, y eso tiene su mérito. Se trata de una película que gustará a quienes lloraron con el final de El club de los poetas muertos o se sorprendieron con el final de La ola. Y hasta aquí puedo leer.

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